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Socialist MP Eduardo Madina attends the parliamentary investiture vote for a prime minister, at the Spanish Congress JAVIER SORIANO/AFP via Getty Images

El ministro de Transportes atribuye a rencor las críticas del exdirigente socialista. Los dos reproches que hizo Madina siguen sin respuesta.

Eduardo Madina, que fue secretario general del grupo socialista en el Congreso, criticó esta semana en la Cadena SER la gestión de la crisis de Ceuta. Dijo que le dolía decirlo, pero que no hay un solo paso dado por el Gobierno que se entienda, y precisó para quién: no para el PSOE, sino para el socio de coalición, para el grupo parlamentario, para la mitad del partido y para los socios de investidura.

Añadió una segunda observación, más de fondo. Que los mecanismos de cooperación interinstitucional deberían estar mucho más engrasados, que no se ha aprendido, y que cada vez que llega una crisis se acaba discutiendo de quién es la responsabilidad.

Óscar Puente le contestó este viernes en X: "Lo que te duele todavía es el baño que te dio Pedro. El rencor es un veneno que te tomas tú, creyendo que vas a matar al otro. Pero el otro está vivito y coleando y es Presidente del Gobierno. Y tú andas de tertuliano exhibiendo tu rencor cada mañana. ¡Para lo que has quedado!".

La respuesta no toca ninguna de las dos críticas

Madina planteó dos cosas concretas y ambas siguen en pie.

La primera es que las decisiones del Gobierno en Ceuta no se entienden para sus propios apoyos parlamentarios. Es una afirmación comprobable: bastaría con señalar qué socios sí las respaldan.

La segunda es que cada crisis deriva en un debate sobre competencias en lugar de en una respuesta. También es comprobable, y en el caso de Ceuta lleva semanas ocurriendo entre Moncloa, la ciudad autónoma y las comunidades del PP.

La respuesta del ministro no se refiere a ninguna de las dos. Se refiere al estado de ánimo de quien las formula.

El argumento que no se puede rebatir

La alusión al baño que le dio Pedro remite a las primarias del PSOE de 2014, que Madina perdió frente a Sánchez.

Invocar ese antecedente tiene

una utilidad precisa: convierte cualquier crítica suya en un síntoma. Si discrepa, es porque perdió. Si insiste, es rencor. Si acierta, sigue siendo rencor con suerte.

Es un argumento del que no se puede salir, porque no admite prueba en contra. Nada de lo que Madina diga podría demostrar que no está resentido, del mismo modo que ningún dato sobre Ceuta quedaría invalidado si lo estuviera.

Esa es la función del recurso: no refuta, descalifica al emisor y cierra la conversación sin haberla tenido.

Tampoco es la primera vez. A finales del año pasado, cuando Madina dijo que la legislatura estaba acabada, Puente respondió que el acabado era él y que paseaba su rencor por las tertulias radiofónicas. "Te creías la esperanza blanca del socialismo español y has acabado de comentarista, pero sin canal propio", escribió entonces.

Lo que sí se puede decir del otro lado

Madina tampoco habla desde la neutralidad, y conviene no fingir lo contrario.

Es un exdirigente reconvertido en comentarista, y su opinión tiene recorrido mediático precisamente por lo que fue, no por lo que analiza. Sabe que una crítica formulada desde dentro del socialismo pesa más que la misma crítica hecha por la oposición, y eligió hacerla en una entrevista de máxima audiencia.

Que tenga un interés en el foco no convierte sus dos reproches en falsos. Igual que su derrota de 2014 no los convierte en ciertos. Ninguna de las dos cosas se resuelve mirando al que habla.

El reproche que se demuestra solo

Queda un detalle que ordena todo el episodio.

Madina dijo que cada vez que hay una crisis, el debate se desplaza a quién tiene la responsabilidad en lugar de a qué se hace. Un ministro del Gobierno respondió a esa observación hablando de unas primarias internas celebradas hace once años.

De las dos críticas que formuló, la segunda acaba de recibir su mejor confirmación.