Irán, bajo sospecha de reclutar delincuentes para atacar objetivos en Reino Unido
Los servicios de inteligencia británicos vinculan a Teherán con planes de vigilancia, amenazas y violencia contra disidentes, periodistas e instalaciones sensibles.

Los servicios de inteligencia británicos alertan de presuntas operaciones vinculadas a Teherán que recurrirían a redes criminales para ejecutar ataques, vigilar a disidentes y amenazar a periodistas iraníes exiliados.
El Reino Unido mantiene la alerta ante las presuntas operaciones encubiertas de Irán en su territorio. Según expertos en seguridad e inteligencia citados por El Confidencial, el régimen iraní estaría recurriendo a intermediarios y organizaciones criminales para llevar a cabo acciones de sabotaje, vigilancia y violencia, con el objetivo de dificultar la atribución directa de los ataques a sus servicios de inteligencia.
Uno de los episodios más recientes se produjo durante la madrugada del 26 al 27 de septiembre, cuando cinco personas fueron detenidas cerca de la base militar de Fairford. Los sospechosos fueron encontrados junto a tres furgonetas atravesadas en una carretera que conducía a las instalaciones y con bidones de gasolina. La investigación continúa abierta.
El primer ministro británico confirmó que Teherán estaba detrás de la operación, según la información publicada. Sin embargo, el teniente coronel retirado Stuart Crawford considera que el propósito podría haber sido enviar una advertencia más que irrumpir en la base para causar daños. El exmilitar comparó el episodio con una amenaza mafiosa destinada a demostrar que se conoce el paradero de la víctima.
El MI5 alerta de más de veinte presuntos complots
El jefe del servicio de inteligencia interior británico, Ken McCallum, ha señalado a Irán como una de las principales amenazas para la seguridad nacional, por detrás de Rusia, según el artículo. En el último año y medio, el MI5 habría frustrado más de veinte complots respaldados por Teherán y detenido a más de cincuenta personas relacionadas con estas operaciones.
Entre los objetivos mencionados figuran miembros de la comunidad judía, periodistas iraníes críticos con el régimen e instalaciones militares. En marzo, varios encapuchados incendiaron cuatro ambulancias de un servicio privado de emergencias en Golders Green, un barrio de Londres con una importante comunidad judía. Aunque cuatro jóvenes fueron arrestados, la Policía Antiterrorista y el MI5 continúan investigando el ataque.
Los expertos citados sostienen que el método de reclutamiento habría evolucionado: en lugar de depender exclusivamente de agentes de inteligencia, los presuntos responsables buscarían personas vulnerables o dispuestas a aceptar pagos para realizar tareas ilegales.
"Están pagando a estas personas para que cometan actos de terrorismo", afirma Crawford, quien señala que no puede determinar si las operaciones son dirigidas directamente por la Guardia Revolucionaria iraní (IRGC) o por otros servicios de inteligencia del país.
Redes criminales y reclutamiento por internet
Uno de los casos mencionados es el de Daniel Abed Khalife, un exsoldado británico detenido en 2023 y acusado de recopilar información sensible de las Fuerzas Armadas, incluidos nombres de personal militar, para los servicios de inteligencia iraníes.
Otro ejemplo es Johannes Natland, ciudadano noruego de 18 años arrestado en marzo de 2025 en un hotel de Huddersfield, en el norte de Inglaterra, con armas de fuego y munición. Según la información publicada, habría sido captado en Noruega a través de aplicaciones de mensajería por intermediarios relacionados con la red criminal sueca Foxtrot.
Natland habría recibido una oferta de 25.000 euros para viajar al Reino Unido y asesinar a tiros a una persona cuya identidad no se ha hecho pública. El artículo apunta a que el posible objetivo podría ser un disidente iraní. Natland fue condenado a 20 años de prisión.
Foxtrot, una de las organizaciones criminales más violentas del norte de Europa, está liderada por Rawa Majid, conocido como el "zorro kurdo". Según el reportaje, Majid se refugió en Irán en septiembre de 2023, mientras afrontaba una orden internacional de detención y una petición de extradición de Suecia. Los servicios de inteligencia iraníes y la Guardia Revolucionaria le habrían ofrecido protección a cambio de poner la infraestructura de su organización al servicio de operaciones contra intereses israelíes, instituciones judías y disidentes en Europa.
Narcotráfico como instrumento de operaciones encubiertas
El reportaje también señala a la red criminal de Naji Sharifi Zindashti como otro posible intermediario de las operaciones atribuidas a Irán.
Anthony Glees, experto en seguridad e inteligencia de la Universidad de Buckingham, explica que las organizaciones de narcotráfico pueden reclutar a personas con problemas de adicción y dificultades económicas, ofreciéndoles dinero a cambio de cometer delitos violentos.
Glees sostiene que las restricciones financieras impuestas a Irán y sus redes en el extranjero han favorecido el recurso a circuitos clandestinos, incluido el tráfico de drogas procedentes de Afganistán. Según su análisis, estas redes podrían utilizar los ingresos del narcotráfico para financiar operaciones y mantener intermediarios en otros países.
El artículo señala que Zindashti habría comenzado a colaborar con Irán después del asesinato de su hija en Estambul, en 2014, a manos de sicarios de una organización rival. Posteriormente, habría puesto su red criminal al servicio de la Guardia Revolucionaria. Las operaciones atribuidas a esta estructura incluyen secuestros, atentados y asesinatos selectivos de opositores al régimen en el extranjero.
Andrew Fox, comandante retirado del Ejército británico y analista de Henry Jackson Society, considera que el uso de intermediarios permite a Teherán mantener distancia operativa respecto de los ataques y negar su participación directa.
Drones y vigilancia de instalaciones sensibles
La preocupación británica también se extiende a las infraestructuras críticas. Downing Street anunció sanciones financieras y restricciones de viaje contra coordinadores de la red y altos mandos de contrainteligencia iraníes. El Gobierno británico también proscribió a la Guardia Revolucionaria, una decisión a la que Teherán respondió declarando al Reino Unido un "objetivo legítimo", según el reportaje.
Glees asegura que, durante los diez meses anteriores a la publicación, más de cien drones habían sobrevolado instalaciones militares y de defensa sensibles, incluidas instalaciones nucleares británicas.
El MI5 no tendría constancia de que los aparatos fueran drones iraníes de largo alcance del tipo Shahed. La hipótesis mencionada apunta a dispositivos comerciales más sencillos, cuyo bajo coste y facilidad de transporte podrían facilitar su utilización para vigilar instalaciones o amenazar infraestructuras.
Fox advierte de que estos dispositivos representan un desafío de seguridad por su accesibilidad y rapidez de despliegue, y reclama medidas de protección para las instalaciones estratégicas.
Periodistas iraníes exiliados, entre los principales objetivos
La presión sobre los periodistas iraníes exiliados en Londres constituye otro de los focos de preocupación. En el Tribunal de la Corona de Woolwich se está juzgando a tres ciudadanos iraníes acusados de ayudar a los servicios de inteligencia de su país a vigilar a dos periodistas de Iran International, un canal independiente y crítico con el régimen con sede en Londres.
Entre los cargos figura la presunta planificación de un ataque violento contra al menos uno de los profesionales. Adam Baillie, portavoz de la cadena, considera que las amenazas contra periodistas en territorio británico por parte de un Estado extranjero representan un asunto de extrema gravedad.
Según Baillie, la cadena opera bajo estrictos protocolos de seguridad y sus trabajadores han interrumpido la comunicación directa con familiares en Irán para evitar exponerlos a posibles represalias.
En marzo de 2024, el presentador de Iran International Pouria Zeraati fue apuñalado en una pierna cerca de su domicilio, en Wimbledon. Según el reportaje, se sospecha que el ataque buscaba intimidarlo y silenciarlo. Los dos agresores, de nacionalidad rumana, habrían recibido 95.000 euros a través de intermediarios vinculados a la Guardia Revolucionaria.
Baillie afirma que el número real de operaciones podría superar las que han salido a la luz pública. Además del proceso judicial de Woolwich, el reportaje señala que están previstos otros cinco procedimientos relacionados con presuntos planes contra periodistas de la cadena.
Los casos descritos mantienen bajo presión a los servicios de seguridad británicos, que deben investigar posibles vínculos entre los servicios de inteligencia iraníes y redes criminales, al tiempo que determinan la responsabilidad de los implicados en cada operación.

