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Migrants sit next to makeshift tents one day after protests against them during which some of their belongings were burned at the Trampolin beach in Ceuta on August 28, 2026. Antonio Sempere / AFP via Getty Images

La Embajada española en Rabat ha alertado al Gobierno de una campaña en redes que anima a cruzar a Ceuta el día de las elecciones marroquíes. En julio, un intento similar acabó con cerca de un centenar de muertos.

La Consejería de Interior de la Embajada de España en Rabat ha avisado al Gobierno de una acumulación de mensajes en redes sociales que llaman a ciudadanos marroquíes a intentar entrar en Ceuta el miércoles 23 de septiembre.

Ese día Marruecos celebra elecciones legislativas. El cálculo de quienes difunden la convocatoria es que el dispositivo de seguridad estará concentrado en el proceso electoral.

Los mensajes circulan en grupos privados de Facebook, Telegram, WhatsApp y Discord, algunos con decenas de miles de miembros. Uno de los principales lleva el nombre de un movimiento de activismo juvenil marroquí que se identifica con el prefijo telefónico del país y que se define como una generación joven que reclama dignidad y una vida digna.

Según lo que circula en esos espacios, la fecha original era mediados de agosto y se aplazó ante el refuerzo policial de aquellas semanas.

Una fecha elegida por el mismo criterio que la anterior

El patrón no es nuevo. La entrada masiva de finales de julio coincidió con el desplazamiento de buena parte de las fuerzas marroquíes a Tetuán por los actos del Día del Trono.

Ahora se apunta a la jornada electoral. En ambos casos el razonamiento es idéntico: buscar el momento en que la atención de la seguridad marroquí está en otro sitio.

Eso describe con precisión el problema de fondo que arrastra Ceuta. La integridad de su frontera no depende únicamente del dispositivo español, sino de cuántos efectivos despliegue el país vecino y de dónde los coloque cada día. Es la razón por la que el presidente de la ciudad, Juan Jesús Vivas, y otros responsables llevan semanas reclamando que esa frontera deje de gestionarse por vía bilateral y pase a depender de instrumentos europeos.

La creencia que sostiene la convocatoria

Entre los mensajes que más circulan hay uno que resume el incentivo: la idea de que en España, al final, se consiguen papeles. Se apoya en interpretaciones erróneas de resoluciones judiciales españolas.

Merece la pena precisar qué establece realmente la ley, porque es la información que falta en esos grupos.

Entrar de forma irregular no otorga ningún derecho de residencia. La vía del arraigo exige acreditar una permanencia continuada en España durante años, con documentación que demuestre ese tiempo y, según la modalidad, un contrato de trabajo o vínculos familiares. Quien acaba de cruzar no cumple ninguno de esos requisitos y no los cumplirá hasta pasados varios años en situación irregular.

El asilo es un procedimiento distinto y requiere acreditar persecución por motivos concretos. La situación económica, por dura que sea, no constituye causa de protección internacional.

Y existe un régimen específico de devoluciones acordado con Marruecos para quienes entran por los perímetros de Ceuta y Melilla.

Lo que espera al otro lado de la valla, por tanto, no se parece a lo que anuncian esos mensajes.

Una generación que falta en las urnas y sobra en los grupos

La convocatoria coincide con unas elecciones en las que los jóvenes marroquíes son los grandes ausentes.

Los menores de 25 años representan apenas el 4% del censo electoral. Las previsiones apuntan a una abstención elevada, y la preocupación del Ministerio del Interior marroquí y de los partidos es precisamente el desplome del voto juvenil. Escepticismo, desempleo y voluntad de emigrar explican que la mayoría ni se haya registrado.

Las dos cosas describen lo mismo desde ángulos opuestos. Una generación que no espera nada del proceso político de su país y que ha convertido la frontera en su única expectativa de futuro concreta.

Que la fecha elegida para cruzar sea exactamente el día de la votación no es solo una cuestión táctica. Es también un resumen de qué opción consideran real.

Lo que la convocatoria no cuenta

Nada de esto está confirmado. Se trata de una campaña en redes cuya materialización no ha sido verificada oficialmente, y el número de miembros de un grupo no equivale al número de personas dispuestas a moverse.

Pero hay un dato que en esos mensajes no aparece y que sí está acreditado.

En el intento de finales de julio murieron cerca de un centenar de personas, ahogadas o aplastadas, en el lado español de la frontera. La causa se instruye en la Audiencia Nacional. La mayoría tenía la edad de quienes ahora leen esas convocatorias.

Ceuta lleva cincuenta días con la frontera bajo vigilancia constante y miles de personas durmiendo en asentamientos improvisados. Es el resultado de la última vez.