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Madrid's landmark street "Calle de Alcala" remains almost empty after Spanish police blocked the traffic and people left the city center trying to reach their home as a massive power outage hits in Spain on April 28, 2025. THOMAS COEX/AFP via Getty Images

De los 437 millones para el alcantarillado de la dana, 123 tienen contrato

El resto está presupuestado. Y las obras que reducirían el riesgo de una próxima riada, incluida la del barranco del Poyo, siguen en fase de redacción veintitrés meses después.

El Ministerio para la Transición Ecológica tiene consignados más de 437 millones de euros para reconstruir las redes de alcantarillado y abastecimiento de los municipios arrasados por la dana del 29 de octubre de 2024. De esa cantidad, hay adjudicados 123 millones, repartidos en 28 localidades.

Las dos cifras miden cosas distintas. Consignar es reservar el crédito en una partida: el dinero existe y está disponible. Adjudicar es firmar el contrato con la empresa que hará la obra. Entre una cosa y la otra median la redacción del proyecto, la licitación y la resolución del concurso, y el importe se reduce por el camino, porque hay partidas que no llegan a licitarse y concursos que quedan desiertos.

Veintitrés meses después de la riada, con contrato firmado hay una cuarta parte de lo anunciado.

Lo que ya está hecho

El grueso de lo ejecutado corresponde a la emergencia.

La Confederación Hidrográfica del Júcar ha terminado sus obras de emergencia en los cauces, por 220 millones de euros. Se han limpiado y acondicionado más de 1.100 kilómetros de cauce en 61 términos municipales. Y las redes de alcantarillado, que quedaron inutilizadas en varios municipios por la acumulación de barro, se repararon de urgencia desde los primeros días para que volvieran a funcionar, con actuaciones de ayuntamientos y operadoras.

Todo eso está acabado y era imprescindible. También es reposición: devuelve el servicio que había antes del 29 de octubre.

Lo que evitaría la próxima

Las obras destinadas a que el agua no vuelva a llegar como llegó están mucho más atrás.

La adecuación del barranco de La Saleta, con 136 millones de presupuesto y presentada como una de las mayores actuaciones de protección frente a inundaciones de la provincia, acaba de salir a licitación. Los cinco proyectos para reducir el riesgo en la ribera del Júcar, con 44 millones conjuntos, están planteados.

Y el barranco del Poyo, por cuyo cauce bajó buena parte del agua que mató a decenas de personas en l'Horta Sud, está en la casilla anterior a todas. Forma parte de los diez proyectos cuya redacción se adjudicó por 3,8 millones, junto con los de la rambla Pozalet-Saleta, la zona del río Magro y las áreas de almacenamiento controlado de avenidas en los entornos de Chiva y Utiel.

Redactar el proyecto es el primer paso. Después vienen la aprobación técnica, la tramitación ambiental, la licitación y la ejecución. Para obras hidráulicas de esta escala, ese recorrido se cuenta en años.

A estas actuaciones se suman 60 millones en ayudas directas a los municipios para reforzar su adaptación al riesgo de inundación, y los proyectos que los ayuntamientos han presentado a la subvención del Ministerio de Política Territorial.

Lo que no aparece en el balance

La comisionada para la Reconstrucción, Zulima Pérez, defiende que la recuperación debe ser resiliente al cambio climático y contrapone la actuación del Gobierno a la de lo que llama administraciones negacionistas.

El balance que ofrece es el del Estado. No incluye lo invertido por la Generalitat Valenciana ni por los ayuntamientos, que ejecutan sus propias obras en paralelo, de modo que el total real de la reconstrucción y los huecos que queden entre las tres administraciones no pueden deducirse de estas cifras.

Pérez se reunió este jueves con Global Omnium, la operadora privada que gestiona el ciclo del agua en buena parte de los municipios afectados y que ejecuta parte de estos trabajos.

Dos ritmos

La reposición avanza deprisa y la prevención despacio, y no es casualidad.

Reponer una red rota tiene urgencia visible, obra acotada y un servicio que restablecer: nadie discute que haya que hacerlo ni cómo. Evitar la siguiente inundación exige proyectos complejos, tramitación ambiental y decisiones sobre qué se construye, qué se expropia y qué se deja de ocupar. Eso no se decide en caliente y por eso lleva años.

El resultado es que la cifra mayor de la reconstrucción es también la más lejana de convertirse en obra, y que las actuaciones que habrían cambiado algo aquel 29 de octubre siguen, dos otoños después, en manos de un redactor.