Frente Amplio será la nueva marca de la izquierda de Sumar para las elecciones de 2027
La plataforma pretende sustituir a Sumar y aspira a incorporar a Podemos y a varias formaciones territoriales antes de las elecciones generales de 2027.

IU, Movimiento Sumar, Más Madrid y Comunes concurrirán bajo una marca que no pertenece a ninguno de ellos. Ada Colau se ofrece a encabezarla si entra Podemos, y esa condición choca con lo que plantea la propia alianza.
La alianza de las izquierdas se llamará Frente Amplio. Las cuatro formaciones que la impulsan —IU, Movimiento Sumar, Más Madrid y Comunes— cerraron el acuerdo hace meses, aunque ninguna lo confirma oficialmente todavía.
La marca sustituye a Sumar y cierra la etapa de Yolanda Díaz. Bajo ella se espera incorporar a formaciones territoriales como Compromís, Chunta Aragonesista, Més per Mallorca o Iniciativa del Pueblo Andaluz, además de Equo.
El logo y el color están sin decidir. La candidatura, vacante desde febrero, se anunciará en las primeras semanas de octubre.
Quién se queda con los votos
En 2016 y 2019 la papeleta llevó el nombre de Podemos, con los socios como añadido. En 2023 llevó el de Sumar, mientras Yolanda Díaz registraba un partido propio con esa misma palabra, de modo que la marca de la coalición y la de uno de sus miembros pasaron a ser idénticas. El malestar interno que aquello provocó se resumía en una fórmula: se estaba confundiendo el todo con una parte.
El nombre que figura en la papeleta determina quién capitaliza el resultado. Los votos, la financiación pública que se reparte en función de ellos y la identidad del grupo parlamentario quedan asociados a una marca, y esa marca tiene propietario.
Frente Amplio no lo tiene. Ninguna de las cuatro organizaciones puede reclamarlo, y eso desactiva la disputa que ha acompañado a todas las coaliciones anteriores de este espacio.
También deja la marca sin nadie que la sostenga entre elecciones. Pasada la cita electoral, los cuatro partidos vuelven a concurrir por separado en ayuntamientos, parlamentos autonómicos y congresos internos, y ninguno tiene interés propio en mantener viva una etiqueta que no es suya.
Medio siglo de distancia con Montevideo
El nombre lleva años circulando en la izquierda española como aspiración. Antonio Maíllo lo repite con frecuencia en sus discursos, y remite a las coaliciones que llevaron a Pepe Mujica a la presidencia de Uruguay y a Gabriel Boric a la de Chile.
El Frente Amplio uruguayo se fundó en 1971. Es una organización política con estructura interna, bases propias, disciplina de voto y mecanismos para resolver sus disputas sin romperse, y tardó dieciocho años en ganar la alcaldía de Montevideo y treinta y tres en llegar al Gobierno.
Los cuatro partidos españoles mantienen personalidad jurídica, afiliados, finanzas y direcciones separadas. Lo que comparten es la papeleta.
La condición de Colau
Ada Colau ha declarado que está dispuesta a ser candidata si Podemos se integra en la lista.
La nueva plataforma tiende la mano a Podemos y a Irene Montero, y al mismo tiempo sitúa entre sus objetivos reeditar el Gobierno de coalición con el PSOE.
Ese objetivo es el que Podemos rechazó al abandonar el Ejecutivo, y sobre él las distancias entre ambas partes siguen siendo amplias. La condición que pone Colau para presentarse depende, por tanto, de que Podemos acepte entrar en un proyecto definido por aquello que motivó su ruptura.
Queda más de un año hasta las generales de 2027 para intentarlo.
Ocho meses sin cara
En unas elecciones generales españolas el voto se decide en buena medida por quién encabeza la candidatura. Los debates televisados, la campaña y las encuestas se organizan alrededor de personas.
La coalición ha resuelto el nombre, tiene el trabajo gráfico avanzado y lleva desde febrero sin candidato.
Hasta octubre, lo único que puede presentar es una marca.





















