Dimite el delegado del Gobierno en Ceuta: sostiene que avisó a Moncloa semanas antes de la avalancha
El ya exdelegado sostiene que pidió refuerzos al Gobierno y recuerda que no tenía competencias para decidir la apertura de la frontera

Pérez Triano defiende que la Delegación informó de forma constante sobre el aumento de la presión migratoria y recuerda que no tenía competencias para decidir la apertura de la frontera
El delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano, ha presentado este lunes su dimisión después de semanas bajo presión por la entrada masiva de inmigrantes registrada en la ciudad los días 30 y 31 de julio. En su despedida, ha dejado un mensaje claro para el Gobierno: asegura que la Delegación llevaba semanas alertando del agravamiento de la situación y que trasladó información y pidió refuerzos a los ministerios competentes.
"Desde el primer momento transmitimos lo que estaba ocurriendo y pedimos medidas y refuerzos", ha afirmado durante una comparecencia sin preguntas. Según ha explicado, la Delegación ya gestionaba una situación de "grave crisis migratoria" antes del 30 de julio y había enviado informes y comunicaciones de manera diaria.
Pérez Triano también ha querido marcar distancias con una de las cuestiones que está bajo investigación: la apertura de la frontera durante la mañana del día 30. "Yo no podía decidir abrir o cerrar puertas", ha defendido. Ha recordado que la Delegación del Gobierno no tiene el mando operativo de la frontera ni competencias sobre Defensa y que tampoco puede dar órdenes al Ejército o determinar las actuaciones de la Policía Local.
La apertura de la frontera, bajo investigación
La decisión de abrir el paso durante aquella mañana se encuentra entre los asuntos que previsiblemente deberá aclarar Pérez Triano ante la jueza Tardón, que investiga lo ocurrido durante la entrada masiva.
El Gobierno ha sostenido en el Congreso que fueron los propios agentes quienes adoptaron la decisión de abrir la frontera. Fuentes de Jupol, sin embargo, han mantenido una versión distinta y aseguran que los agentes actuaron siguiendo una orden de Pérez Triano.
El ya exdelegado ha rechazado asumir esa responsabilidad. Su salida se produce, además, cuando han aumentado las dudas sobre qué información recibió la Delegación durante las horas previas a la avalancha y qué hizo con ella.
La crisis migratoria se saldó, según los datos recogidos en la información, con 141 fallecidos y dejó todavía a más de 10.000 inmigrantes irregulares en Ceuta, una cifra muy superior a la estimación de unos 2.000 que había ofrecido el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, a comienzos de agosto.
Avisos antes del 30 de julio
La dimisión llega después de que distintas informaciones hayan situado los primeros avisos sobre el agravamiento de la presión migratoria varios días antes de la entrada masiva.
Según lo publicado por El País, Pérez Triano habría solicitado refuerzos al Gobierno una semana antes de la avalancha. También dirigentes del PSOE de Ceuta habrían trasladado a Ferraz el 28 de julio que la situación no respondía a la presión migratoria habitual del verano.
Las advertencias forman parte ahora del debate sobre la actuación del Gobierno antes de los acontecimientos del 30 y 31 de julio. Desde el Ejecutivo, tanto Presidencia como Interior han defendido que los avisos recibidos del CNI, la Policía y la Guardia Civil se encontraban dentro de la información que habitualmente se maneja durante los periodos de mayor presión migratoria.
Uno de los puntos que tendrá que aclararse es qué ocurrió con la información trasladada por el CNI al entonces jefe de gabinete de Pérez Triano, Gonzalo Sanz, durante la tarde del 29 de julio.
Sanz era el enlace del representante del CNI en Ceuta. A las 13:52 horas recibió información sobre un llamamiento que circulaba por redes sociales para cruzar la frontera al día siguiente. Más tarde, ya por la noche, volvió a hablar con el agente de inteligencia, que le informó de la concen





















