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Demonstrators protest against evictions and the housing crisis in Madrid on September 26, 2026. Oscar DEL POZO / AFP via Getty Images

El Sindicato de Inquilinas rechaza que el Gobierno divida las medidas en dos normas y reclama que el decreto Maricarmen se apruebe completo y "sin modificar ni una sola coma"

La acampada instalada en la Puerta del Sol continuará, al menos por ahora. El Sindicato de Inquilinas ha decidido mantener la protesta hasta conocer el contenido definitivo del nuevo decreto de vivienda que prepara el Gobierno y comprobar cómo quedan redactadas las medidas anunciadas tras el caso de Maricarmen.

Las portavoces del movimiento han puesto el foco especialmente en la decisión del Ejecutivo de dividir las medidas en dos reales decretos. Para el sindicato, esa separación puede cambiar el alcance del acuerdo y dejar fuera algunas de las reivindicaciones que llevan reclamando desde el inicio de la movilización.

"Todos los ojos están puestos en la redacción de ese texto concreto", ha señalado Alicia del Río, que ha definido la situación como un "pulso histórico" entre el movimiento por la vivienda y el Gobierno.

El sindicato exige un solo decreto

La posibilidad de que las medidas se aprueben mediante dos normas ha sido uno de los principales motivos de crítica durante la comparecencia.

Valeria Racu, portavoz del Sindicato de Inquilinas, ha rechazado que el paquete se fragmente y ha acusado al Ejecutivo de recurrir a una estrategia de "divide y conquistarás". A su juicio, separar las medidas podría permitir aprobar algunas propuestas mientras otras quedan fuera de la norma.

El sindicato reclama que todas las medidas se incorporen a un único texto bajo la denominación de "Real Decreto Maricarmen" y que no se modifique su contenido.

"Cualquier otra cosa que salga será un decreto falso", ha afirmado Racu, que considera que el texto debe ser un primer paso para sacar la vivienda del mercado y reforzar su consideración como derecho.

La organización ha vinculado esta exigencia con las demandas del movimiento de inquilinos y con la presión ejercida durante los últimos días desde Sol.

La acampada seguirá hasta conocer el texto

Las portavoces han evitado dar por cerrado el conflicto a partir de los anuncios realizados por el Gobierno. Para decidir si mantienen o levantan la protesta, quieren conocer primero el contenido definitivo de los decretos.

"Hasta que no conozcamos el decreto, hasta que no veamos la letra pequeña, hasta que no veamos qué comas se han sacado y qué comas no se han sacado, no sabemos si es una farsa o es un decreto de verdad", ha señalado Racu.

El movimiento considera que el anuncio político de las medidas no es suficiente. Su posición dependerá de cómo queden finalmente redactadas y de si, según su valoración, responden a las reivindicaciones planteadas durante la movilización.

Racu ha insistido además en que las protestas no terminarán necesariamente con la aprobación de este paquete. El Sindicato de Inquilinas mantiene convocadas movilizaciones estatales para este fin de semana y asegura que ya se están organizando nuevas acampadas en otros puntos.

"Esto sólo acaba de empezar", ha afirmado.

Maricarmen podrá regresar a su vivienda

La jornada comenzó en Sol con otra noticia relacionada directamente con el origen de la protesta: Maricarmen podrá regresar a la vivienda de la que fue desahuciada la semana pasada, después de haber vivido allí durante 71 años.

Racu ha celebrado el acuerdo, aunque ha precisado que el regreso dependerá de que la propia Maricarmen acepte las condiciones que se le planteen.

"Por una vez la última palabra la va a tener Maricarmen", ha señalado la portavoz. La afectada, según ha explicado, deberá conocer primero las condiciones concretas antes de decidir si regresa al inmueble.

El Sindicato de Inquilinas también ha rechazado que el desenlace pueda atribuirse como una victoria de las administraciones públicas. Racu ha cuestionado la actuación tanto del Ayuntamiento de Madrid como de la Comunidad de Madrid, a los que acusa de haberse negado previamente a negociar, mediar o plantear alternativas.

La portavoz ha relacionado directamente la situación de Maricarmen con la presión ejercida desde Sol y con la negociación del nuevo decreto de vivienda.

Una plaza ocupada por tiendas

Durante la mañana, las tiendas instaladas en la Puerta del Sol ocupaban buena parte de la plaza, desde la estatua del Oso y el Madroño hasta la de Carlos III.

La protesta se mantiene mientras los manifestantes esperan conocer el contenido definitivo de las medidas. Las portavoces han defendido que la acampada forma parte de una movilización más amplia y han señalado que ya existen iniciativas similares en otros lugares.

Del Río ha atribuido a la presión de las calles la incorporación de determinadas medidas a la agenda del Ejecutivo. Según su interpretación, la movilización ha conseguido situar la vivienda en el centro de la negociación política.

"Estamos echando un pulso histórico al Gobierno", ha afirmado.

Críticas a las medidas sobre Ceuta

Durante la comparecencia, Racu también se ha referido a las medidas relacionadas con las devoluciones en Ceuta que el Gobierno abordará en el Consejo de Ministros.

La portavoz del Sindicato de Inquilinas las ha calificado de "decreto racista" y ha rechazado que la inmigración sea responsable de los problemas que atraviesa el mercado de la vivienda. En su intervención, ha dirigido las críticas hacia los inversores inmobiliarios, a los que responsabiliza de parte de la situación.

"Los culpables jamás van a ser los migrantes", ha asegurado.

El sindicato ha situado así ambas cuestiones —la vivienda y las medidas sobre Ceuta— dentro de su mensaje de presión al Ejecutivo. Desde la Puerta del Sol, Racu ha reclamado al Gobierno que defina su posición ante la crisis de la vivienda y ha planteado el debate en términos de protección de los ciudadanos frente a los intereses de los inversores.

Mientras tanto, la acampada continuará a la espera de conocer el texto definitivo de los decretos. Para el Sindicato de Inquilinas, la letra pequeña será la que determine si las medidas responden realmente a sus reivindicaciones.