Ceuta se vuelca con Florentino Pérez: camisetas del Madrid y un ”gracias por apoyarnos”
La delegación no incluyó a Mbappé, Vinícius ni Konaté, los tres jugadores que no mostraron por completo el mensaje de apoyo a la ciudad.

Florentino Pérez viaja a Ceuta con Pirri y Butragueño cuatro días después de la polémica de las camisetas. Los tres futbolistas implicados no formaban parte de la delegación.
Decenas de vecinos se concentraron este viernes ante el Palacio Autonómico de Ceuta para recibir al presidente del Real Madrid. Muchos llevaban camisetas del club blanco y de la Agrupación Deportiva Ceuta, y le recibieron con gritos de "¡Florentino, Florentino!".
Le acompañaban José Martínez Pirri, presidente de honor del club y ceutí de nacimiento, y Emilio Butragueño, director de relaciones institucionales. Pérez y Pirri firmaron el libro de honor de la ciudad autónoma.
El presidente del Gobierno local, Juan Vivas, recibió a la delegación. La consejera de Hacienda, Kissy Chandiramani, agradeció la visita: "Le agradecemos mucho el apoyo".
La delegación es el mensaje
La composición del viaje explica la operación mejor que cualquier declaración.
El club no envió un comunicado ni a un portavoz. Envió a su presidente, a su director de relaciones institucionales y, sobre todo, a Pirri, que nació en Ceuta y es una figura reconocible para varias generaciones de la ciudad.
Esa última presencia es la que hace el trabajo. Un club que dice apoyar a Ceuta emite una posición; un ceutí firmando el libro de honor de su ciudad en nombre del Real Madrid emite un vínculo. Lo segundo no se puede replicar con palabras, y por eso se recurre a ello cuando las palabras ya han fallado.
Por qué respondió el club y no los jugadores
Todo arrancó el martes, cuando Kylian Mbappé, Vinícius y Konaté no mostraron completa la camiseta con el mensaje de apoyo a la ciudad en el homenaje previo al partido contra el Elche.
Solo uno de ellos dio explicaciones. Mbappé declaró al Diario As que tenía toda su solidaridad con Ceuta y con todas las víctimas, y que quería tener también un pensamiento hacia los migrantes fallecidos: "Antes de ser jugador, soy humano".
Esa explicación no cerró el asunto. Lo amplió, porque introdujo un matiz que buena parte de quienes se habían sentido ofendidos leyó como una justificación.
A partir de ahí, el problema dejó de ser resoluble por la vía individual. Cuando la aclaración de un protagonista aumenta el ruido, la institución se coloca delante y sustituye el foco. La visita no explica lo que pasó el martes ni añade información sobre ello: propone otra imagen en su lugar.
Es una técnica eficaz y tiene un límite evidente. Funciona sobre la percepción pública, no sobre los hechos que la originaron.
Lo que sigue igual
La delegación no incluía a ninguno de los tres futbolistas.
Vinícius y Konaté siguen sin pronunciarse. La peña madridista de Ceuta, que anunció un escrito de queja al departamento de peñas del club por lo ocurrido, no ha recibido respuesta pública. Y no se ha explicado si hubo alguna consecuencia interna.
Florentino Pérez elogió a Vivas y lo definió como "el presidente más ilustre que tiene España", un superlativo dirigido a uno de los dirigentes que mantiene abierto un conflicto institucional con el Gobierno central por la gestión de la crisis.
Dos horas y cuatro días
El recuento final del episodio tiene una forma clara.
Un gesto de unos segundos, cuyo sentido nunca se ha aclarado del todo, ha requerido cuatro días, una explicación fallida en un diario deportivo, un viaje presidencial, una comitiva de tres nombres y una recepción institucional.
El Real Madrid ha recompuesto su relación con Ceuta. Lo que ocurrió entre el club y sus tres jugadores, si es que ocurrió algo, sigue sin salir del vestuario.





















